Aventuras en tierras maoríes

Bungee jumping, mountain bike, jet boat y otras actividades en impresionantes escenarios naturales de lagos y montañas. Además, el encanto de las ciudades, los sabores tradicionales, las huellas de “El Señor de los Anillos” y la poderosa presencia de la cultura maorí.

Aventuras en tierras maoríes. Hongi, tradicional saludo maori.
Aventuras en tierras maoríes

De pronto nuestro guía, Mark Everard, nos propone salir por un momento del itinerario previsto para mostrarnos una especie de “paraíso personal”, al que escapa cada vez que tiene unos días libres, y surge la idea: deberíamos venir otra vez y alquilarnos un motorhome para recorrer estas islas a nuestras anchas.

Lo pensamos cuando vemos esos dos carrozados a orillas del camping del pequeño lago Kirkpatrick, en medio de las montañas, y a esa familia de brasileños parados sobre los postes del alambrado tomándose selfies, con las cimas nevadas de fondo. Y súbitamente pienso “así es Nueva Zelanda, un país sobre montañosas islas en medio del océano Pacífico, que parece tener un rincón reservado para cada uno a la vuelta de cada esquina, una especie de “arme su propio viaje” con una oferta que va de modernas ciudades a montañas nevadas y lagos de aguas cristalinas; de bosques infinitos a decenas de playas, infinidad de actividades de aventura y la presencia poderosa de la cultura maorí. Kia ora (“hola”). Pasen y disfruten deAotearoa, “la tierra de la gran nube blanca”.

Día normal en Auckland

Luego de 13 horas de vuelo comenzamos a tomar conciencia del aislamiento de Nueva Zelanda, a casi 2.100 km del vecino más cercano, Australia, y con una diferencia horaria de ¡16 horas! con Buenos Aires, capaz de desorientar al más prevenido. Por eso despegamos de la ciudad de los porteños un sábado a la nochecita y aterrizamos en Auckland el lunes por la mañana, como si hubiéramos estado más de un día en el aire.

Lo primero es salir a caminar la principal ciudad del país (1,5 millón de habitantes contra menos de 400.000 de la capital, Wellington), y lo segundo, asombrarnos por la poca gente en las calles. Como si fuera domingo excepto porque todo está abierto, pocas personas caminan la avenida principal, Queen Street, donde varios negocios ofrecen kiwis de peluche y camisetas de los All Blacks. “¿Estarán todos en Inglaterra por el Mundial de Rugby?”, bromea alguien. Pero Mark, sorprendido, nos desasna con una sonrisa: “No, siempre es así, este es un día normal en Auckland”.

Queen termina en el puerto, desde donde zarpan ferries hacia otras zonas de la ciudad, como Davenport o Rangitoto. El maorí es idioma oficial del país junto con el inglés, y Rangitoto es una isla y reserva natural donde se puede pasar un día al aire libre, aunque los kiwis (como se llaman a sí mismos los neozelandeses) prefieren la más popular isla Wahieke, un destino muy habitual para una escapada del día a hacer kayak o mountain bike –gran pasión nacional–, o pasar un día entre parques naturales, jugar al golf, disfrutar de sus 40 kilómetros de playas o recorrer olivares y viñedos.

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