Comida al paso: tendencia mundial, pasión viajera

Pasta con cordero en Marrakech, arroz picante en el sudeste asiático, conos de pesce fritto en Sicilia y una currywurst para chuparse los dedos en Berlín.

Comida al paso: tendencia mundial, pasión viajera
Comida al paso: tendencia mundial, pasión viajera

Antojitos mexicanos y food trucks neoyorquinos. Pocos placeres igualan una buena comida callejera. Acá, una guía de 10 destinos del mundo para disfrutarla.

Tal vez alguien quiera debatir al respecto, pero los argentinos no se muestran muy adeptos a la comida al paso o streetfood. Aunque estén brotando algunas ferias urbanas, son aisladas. Uno no va a la Patagonia y pide una porción de cordero al pan, ni anda encargando en puestitos del Noroeste humitas o tamales. Sí una garrapiñada, algodón de azúcar, torta frita, pastelito, choripán o empanada en alguna feria ocasional.

Es una suerte que esté a mano el mapa mundial completo para incursionar en la comida callejera. Porque si acá la tradición invita a sentarse largo y tendido a la mesa, charla mediante, o experimentar algún mostrador (en un plan gasolero y con poco tiempo para largas sobremesas), el resto del globo ofrece sabores autóctonos –a veces inolvidables– en puestos itinerantes que no se parecen mucho a los restaurantes con todas las letras.

Los formatos son básicamente dos: food trucks, esa suerte de buses, trailers o camionetas con mostrador incluido (y, en general, ¡heladera!), y los mucho más modestos “carritos”, tan comunes en materia de panchos y pochoclos, que en ciertos destinos preparan platos de receta bien compleja.

Como un paracaidista bastante trendy apareció el sustantivo food-bike para designar algunos de estos carros rodantes, si son bicicletas. Y en el rubro “al paso”, habría que sumar, aunque carezca de ruedas, el clásico puestito o stand de feria.

Snacks, licuados y jugos a base de frutas y vegetales, las mil versiones de empanadas o “tacos” con ingredientes variados: sea pollo, carne de vaca, de cordero, sea cerdo o versiones veggie. Choclos en la mano, porciones de pizza, helados, dulces locales, opciones veganas (sin derivados del mundo animal), macrobióticas, healthy a full o guisos hipercalóricos, paellas, hot dogs y otros sabores conforman una lista eterna.

Pero, ojo: el cuidado con aquello que se consuma, la frescura de los alimentos y su higiene son claves para concretar un viaje sin riesgos. Con esta pauta seleccionamos diez destinos donde los puestos de comida al paso proliferan y son concurridos por residentes y extranjeros.

La selección, como todas, debió ser acotada y, por lo tanto, es arbitraria. Es que la comida callejera hace a la esencia cultural de cualquier pueblo… tanto es así que el rubro moviliza mucho dinero: unos 127 millones de dólares por año. O más, ya que esta cifra se remonta a datos de 2012, cuando la consultora McCann Worldgroup llevó a cabo la encuesta Truth about the street (“Verdad sobre la calle”). El estudio buscó establecer los hábitos de consumo callejero de 12.000 comensales de 25 ciudades latinas.

O sea, esos caminantes distraídos a los que se les abre el apetito luego de sentir el embriagador aroma a castañas en una calle de España, o de habas tostadas en Bolivia.

Puestitos del paisaje. Puestitos a pulmón y de corazón abierto. Pero sin estrellas Michelin.

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