En Villa La Angostura todo es servicio boutique

Todo es “boutique” en Villa La Angostura, como se denomina desde hace unos años al trato personalizado con el cliente en busca de la excelencia, algo que se convirtió en un virtual sello de identidad de ese centro turístico de la cordillera neuquina.

En Villa La Angostura todo es servicio boutique

Tanto en su principal atractivo invernal, el centro de esquí Cerro Bayo, como en otros servicios y prestaciones de todo el año, el turista se encuentra habitualmente cara a cara con el responsable final del bien contratado.

En La Angostura es habitual que el dueño del hotel sea quien registre los ingreso, que la combi que traslada un grupo la conduzca el titular de la empresa o que quien alcance un condimento o la carta sea el propietario del restorán, y tal vez un reconocido cheff.

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Por ejemplo, hay quienes se sorprenden al enterarse que el hombre de sonrisa amable que se acercó a la mesa a saludar y confirmar que está “todo bien” en un ya tradicional restorán francés es Martín Zorreguieta, el hermano de Máxima, reina de Holanda (aunque él siempre mantiene un bajo perfil en este aspecto).

“¿Hace mucho que trabaja en Ávila?”, preguntó un turista al chofer de un bus de la empresa de traslados turísticos del mismo nombre, quien se había presentado sólo como Fernando, y éste cordialmente respondió “Yo soy Ávila”.

En La Angostua no hay shoppings, casinos ni grandes hoteles de congresos y convenciones, sino hoteles boutique con un número limitado de habitaciones de alto confort, con cocina gourmet y un diseño integrado al entorno natural.

La noche no es el fuerte de la villa: sólo algunos restoranes con suave música y ciertos números en vivo, en los que el show depende del ánimo del turista, además de cervecerías que extienden la actividad hasta la madrugada, aunque quien quiera “romper la noche” deberá recorrer los 90 kilómetros que la separan de San Carlos de Bariloche.

Tampoco el centro comercial en la avenida Arrayanes es de los que concentran un torrente de turistas en continuo hormigueo, sino grupos en apacibles paseos de compras de chocolates, dulces, indumentaria o renta de equipos para nieve, además de locales gastronómicos.

La mayoría de los hoteles y propuestas turísticas están fuera del casco céntrico, lo que ofrece al turista la tranquilidad de la aldea de montaña combinada con actividades por sus cerros -además del esquí en el Bayo-, bosques, lagos y quebradas, como trekking, cabalgatas, canotaje, canopys y miradores.

Para no alterar el paisaje de bosque andino, una norma establece que desde las veredas hasta las edificaciones debe haber un “retiro” de espacio verde, de 10 metros en calles internas y de 20 en las avenidas nunca la casa sobre el borde.

Como a contramano del “quiero y no puedo” de otros pueblos, La Angostura podría, pero prefiere no transformarse en una gran ciudad y mantener su tradición de villa o aldea, aunque con parámetros de calidad, que también se observan en sus precios.

Al respecto, el secretario de Turismo local, Marcelo García Leyenda, aclaró a Télam que “el 50% de nuestros hoteles son de calidad de servicio excelente, pero de tres estrellas para abajo, acompañados de los precios correspondientes”.

También precisó que sus hoteles brindan un servicio de calidad generalmente de una estrella más arriba que la que tiene adjudicada, y de esa manera cualquier hostería dos estrellas cuenta con servicio de spa, todas las habitaciones de los hoteles boutique tiene vista al lago Nahuel Huapi y en ninguno se sirven dulces industriales sino todos caseros, entre otras características.

El subsecretario de Turismo de la villa, Pablo Bruni, explicó a esta agencia que allí “la gente vive sólo del turismo; no trabaja de otra cosa y atiende un negocio para turistas como entrada extra, sino que el contacto con el turista es su forma de vida”.

Quienes montan un negocio en La Angostura, aseguró, “son personas de alto nivel de formación, casi todos hablan inglés y tienen un buen background: el que pone un restorán, seguro que ya fue cheff o maitre, y lo mismo en hotelería”.

“Todo el que viene a vivir acá sabe que va a estar en contacto con turistas y para tener éxito debe buscar la excelencia”, añadió.

Al respecto, García Leyenda comentó que para los que llegan en busca de un cambio de calidad de vida y desean iniciar un emprendimiento, hay un plan de capacitación a cargo del municipio, la Cámara de Comercio y la Asociación de Hoteles.

“Se trata de un plan integral de manejo, en el que se capacita a quienes brindan el servicio en distintos niveles, tanto a las mucamas, mozos y conserjes como a los empresarios hoteleros y gastronómicos”, apuntó.

Villa La Angostura cuenta con unas 4.400 plazas hoteleras, además de un importante número de camas en segundas residencias, pero en los fines de semana largos su población de unos 11 mil habitantes se duplica y deben derivar gente a Bariloche o San Martín de los Andes.

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