¿Existe peligro por visitar el Big Ben?

Los problemas detectados en el Big Ben provocan que sea necesaria una reparación para evitar incidentes mayores.

¿Existe peligro por visitar el Big Ben?
¿Existe peligro por visitar el Big Ben?

Hay pocos monumentos tan representativos del turismo en Londres como el Big Ben. Este enorme reloj lleva sonando desde hace más de 150 años y ha sido protagonista de la visita de personas de todo el mundo. Por eso es bastante extraño llegar a plantear que un lugar como este, que además se encuentra supervisado por el estricto nivel de control de los británicos, pueda llegar a implicar algún tipo de peligro o riesgo para el visitante.

Pero tal y como hemos podido leer en la prensa turística internacional, la realidad es que el Big Ben no se encuentra en su mejor momento, sino que demanda una reparación de forma inmediata. Por suerte, y desde esta misma línea queremos tranquilizaros, el riesgo que existe, por mucho que en algunos lugares intenten dramatizar con las crónicas de lo que ocurre, no se aplica al visitante (al menos de momento). El problema lo tiene el reloj, porque según la situación es posible que si todo sigue igual no podamos volver a escuchar cómo suena.

El plan de choque que se ha planteado es un proceso de reparación que no solo tendrá un elevado coste para las autoridades pertinentes, sino que también implicará que el reloj tenga que estar alrededor de cuatro meses inactivo para ponerlo a tono.

Posiblemente la situación será atendida con la máxima urgencia para que el reloj pueda ser reparado, aunque esto, como decimos, implicará que no podremos verlo en su máximo esplendor, ni tampoco escucharlo. Aún así, hay que tener en cuenta varios factores, como que el peso y las dimensiones de la estructura del reloj son enormes y que podrían causar graves daños si estas llegaran a separarse de la torre. Las autoridades prefieren no alarmar a los visitantes, al menos en estos momentos, pero saben que se encuentran ante un rato importante.

Además, se cree que si el Big Ben sufriera algún tipo de daño no reparable, podría provocar un malestar general entre la sociedad británica, dado que lo considera como un gran símbolo de su historia y civilización. No es para menos, puesto que el Big Ben comenzó a sonar mucho, mucho tiempo atrás. Su estreno se produjo en el año 1859, momento en el cual hubo problemas técnicos inicialmente que llevaron a que fuera necesario un proceso de reparación de tres meses. Esta nueva reparación implicaría una situación similar, un mal menor ante una posible consecuencia mucho más problemática.

Vía: Telegraph

Foto: MilliDesigns

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