Hacer de las vacaciones un real momento de descanso

Distribuir las vacaciones durante el año. Una pausa en la mitad del año suena atractivo e interesante.

Hacer de las vacaciones un real momento de descanso

El gran tema que se esconde en la pausa de medio año es que las actividades que se desarrollen, finalmente, agreguen cansancio en vez de descanso.

Las horas de sueño, el cambio de horarios, el desfase de las rutinas y las variaciones en la alimentación que pueden darse en el período de descanso generan el riesgo de un mayor costo en el funcionamiento del cuerpo.

Bajo la rutina del trabajo, el organismo está adecuado a ciertas normas. Cuando se hace una pausa, esas adecuaciones se desordenan. Para los expertos es una situación normal, el asunto es cuando se exageran y el cuerpo debe adaptarse a esos cambios en poco tiempo.

Un viaje, por ejemplo. Si el lugar elegido tiene diferencias horarias, se agrega un componente. Si se efectúan varias actividades juntas, es otro elemento que se suma.

El funcionamiento de la mente también puede alterarse. “Muchas veces las vacaciones pueden generar más cansancio porque lo que se eligió hacer no es lo que se necesita”, dice la psicóloga chilena Daniela Carrasco en medios de prensa.

En este punto, surge otra problemática:  la rutina diaria puede ser un eficaz instrumento que esconda ciertas problemáticas. El descanso y las vacaciones pueden dar paso, más bien, a una depresión ante asuntos o situaciones no resueltas. Lo indicado en estos casos es aprovechar la pausa para darle una solución efectiva al tema.

La Universidad Estatal de San Francisco, Estados Unidos, publicó un reciente estudio en el que señala que las personas que acceden a experiencias de vida como unas vacaciones de acuerdo a sus propios deseos, intereses y valores señalan sentirse con una alta dosis de bienestar.

El mejor consejo que plantean los expertos es generar dinámicas contínuas con las vacaciones, de manera de acostumbrar cuerpo y mente a ese ritmo y no que se tengan que estar adecuando a variaciones dispersas. Es la mejor manera de combinar descanso con rutinas laborales.

Lo otro es no someter al organismo a cambios bruscos como salir o llegar de vacaciones con sólo un día de diferencia. Lo ideal es tomarse uno o dos días en ambos procesos.

Cuatro consejos prácticos

1. Comer a gusto, aunque siempre liviano: Los alimentos ayudan a combatir el estrés. Un desayuno que incluya frutas y verduras ricas en vitamina C, como el kiwi y la naranja, es muy favorable para el cuerpo, ya que la tensión nerviosa reduce los niveles de este antioxidante, que ayuda a potenciar las defensas naturales del cuerpo y evita el envejecimiento de las células.

2. Leer: Es el mejor mecanismo para liberarse del estrés, además de potenciar los mecanismos de relajo. Abre también las perspectivas y muchas soluciones prácticas a situaciones que se viven pueden surgir de manera absolutamente natural en medio de un buen libro.

3. Apagar el celular: El consejo general es desconectarse del todo, aunque se sabe que es algo muy complejo y poco probable. Lo más equilibrado es mantenerlo apagado durante el día y sólo encenderlo durante un par de horas en las tardes.

4. Compartir con quienes realmente se quiere: El trabajo y las situaciones laborales generan convivencia con personas que no se eligen, con todo lo que eso significa. Sería mucho que en las vacaciones ocurriera lo mismo. Por ello, el descanso debe compartirse con todas aquellas personas con las cuales realmente se quiere estar.

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