Ilha Grande: Caminar por la selva, navegar por el mar

Para conocer esta isla al sur de Río de Janeiro no queda otra: trekking o navegación con posterior caminata o snorkelling. Son 193 kilómetros cuadrados de selva tropical, manglares, montañas, calas, ensenadas y penínsulas.

Ilha Grande: Caminar por la selva, navegar por el mar
Ilha Grande: Caminar por la selva, navegar por el mar

El paisaje está atravesado por dos parques nacionales y una reserva: el Parque Estatal de Ilha Grande, el Parque Marino de Aventureiro y la Reserva Biológica de las Playas del Sur. En Vila do Abraão, el poblado principal de calles de arena –y solo una empedrada– hay apenas cinco autos: de la Policía, la Municipalidad, los bomberos, los recolectores de residuos y el servicio médico. Aunque Abraão es una sucesión creciente de pequeños hoteles, posadas, restaurantes y agencias de viaje, no tiene cajero automático ni banco. Todos los comercios aceptan tarjeta de crédito, además de reales en efectivo.

Tampoco hay rutas internas para circular con vehículos, sino 16 trilhas (picadas o senderos) bien señalizadas, que atraviesan morros y mata para morir en playas solitarias y cascadas escondidas. Hasta las bicicletas escasean en la isla montañosa. La cima más alta alcanza, en el Pico da Pedra D’Agua, los 1.030 metros. Pero el pico más famoso y omnipresente es el Papagaio (de 982 metros), al que se puede llegar tras siete horas duras de trekking -ida y vuelta- para contemplar, desde arriba, casi toda la Bahía de Ilha Grande. Es la “Trilha 13” y se recomienda ascender con guía.

Las trilhas son de variada dificultad; tienen desde 1, 2 km a 8 km de extensión y demandan de media hora a siete horas de caminata. Conviene informarse antes de emprender la travesía: no todas son para cualquiera. Y calzar buenas zapatillas. Eso sí: monos y aves acompañan cada recorrido. En el Centro de Información Turística, ubicado en el muelle (cais) principal de Abraão, dan buena y completa información, con mapas incluidos. Tampoco faltan los datos confiables de los viajeros en los completísimos desayunos en posadas y hoteles, donde todos comparten la experiencia vivida en los diferentes paseos a pie y embarcados a una u otra playa. Algunos ejemplos: a Lopes Mendes, desdeAbraão (Trilha 10) son tres horas de caminata de dificultad media. A Dos Ríos -otra playa imperdible- son tres horas de trekking pesado por un camino ancho que conducía a un antiguo presidio.

Del muelle principal parten escunas y lanchas en excursiones, de medio o todo el día, a las playas del litoral norte –más turístico– y de la costa sur, más inexplorada. Otra opción es tomar taxi-boats para ir a una determinada playa y combinar con el taxista la hora de regreso. Las excursiones náuticas se contratan en alguna de las decenas de agencias de viaje que hay en Abraão. En general, las propuestas y los precios son los mismos para todas.

Entre los paseos por el litoral norte, nadie se pierde Laguna Azul, en el punto más septentrional de Ilha Grande. Con el nombre de la película más famosa de Brooke Shields, no se trata de una laguna ni tampoco es azul, sino un ancho canal de aguas verdísimas y tranquilas, entre dos islotes, para hacer snorkel y ver cientos de peces sargento y falso volador. Los barcos particulares que fondean aquí, se quedan todo el día: hay un barco-bar llamado Petisco da Ilha, que ofrece tira-gostos. Las escunas y lanchas turísticas se detienen apenas 50 minutos: en ese lapso los pasajeros se lanzan al agua con máscaras y flota-flotas, se sacan selfies subacuáticas y algunos, que desestimaron el uso de aleta, se pinchan los pies con erizos, un incidente muy común entre quienes nadan descalzos cerca de las rocas. La escuna luego hace otras paradas: en Japariz para el almuerzo, y en Iguaçu, una playa mínima ubicada en la Ensenada de las Estrellas, con aguas quietas en la que el cielo encuentra un espejo durante las noches despejadas. El barco también pasa por Saco de Ceu, una cerrada bahía de mar azul donde se levantaron los más exclusivos restaurantes de Ilha Grande, como Reyes Magos, Refugio das Caravelas y Coqueiro Verde.

Otra excursión imperdible de la costa norte es a la playa Feiticeira, la primera de la Ensenada de las Estrellas, con formaciones coralinas y el inicio de una picada de 40 minutos -de dificultad media- que conduce a una cascada de 15 metros de altura. El mismo paseo incluye una parada en Praia do Amor, la única playa de Saco de Ceu. Aguas transparentes, manglares que llega a la costa y muy cerca, un bar flotante de jugos y comida sana.

Más sitios interesantes del litoral norte: la villa de pescadores Freguesía de Santana, con la iglesia Santana, un monumento de la Ilha Grande colonial; Praia de Fora, para observación de aves y Laguna Verde, divertida para hacer snorkel.

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