La chilena que partió a Gales para crear sus propios patés ‘gourmet’

Cansada de su agitada vida en Londres, Margaret Carter puso rumbo a Gales, donde esperaba encontrar una mejor calidad de vida para sus hijos. Chilena de origen, esta madre soltera había emigrado a Reino Unido en busca de ingresos. “Imagínate, no dejaba de trabajar y apenas tenía tiempo para mis pequeños, así que me mudé a una zona más verde y tranquila y me armé de valor para montar un negocio propio”, cuenta. Con sólo nueve libras de presupuesto -unos 12 euros al cambio-, que había ganado limpiando casas, preparó un lote de paté artesanal partiendo de una receta familiar. Corría el año 1982 y, con la ayuda de su amiga Jenny Whitham, se armó de valor para presentarlo personalmente en varios restaurantes cercanos a su nuevo destino.

La chilena que partió a Gales para crear sus propios patés 'gourmet'

Gustó tanto que en seguida llegaron más pedidos. El boca a boca hizo el resto y así surgió la empresa The Patchwork Traditional Food Company, que hoy emplea a 27 personas en una superficie de 10.000 metros cuadrados en la localidad de Ruthin. “Nuestra casa en el campo se quedó pequeña, estaba llena de patés”, recuerda entre risas. “Aunque sólo necesitábamos un horno a 180º y 20 minutos para prepararlo”, añade.

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La particularidad de su producto, además del mimo, es que no se emplea un proceso de industrialización para elaborarlo. “Es especial,como si lo preparara tu abuela. Al probar un bocado del paté en un buen pan crujiente es como si explotara en el paladar un gran frescor que te transporta a un almuerzo al aire libre en el jardín”. De hecho, continúa haciéndose con la misma receta doméstica que en sus inicios, aunque se puede adquirir a través de Amazon. Es la única forma de comprarlo en España, por ahora, aunque están negociando su comercialización en nuestro país. “La producción es artesanal, en muy pequeñas cantidades, por eso vamos poco a poco”.

Sabores únicos

Margaret Carter recuerda que su primer paté, que continúa siendo el más vendido en la actualidad, era de hígado de pato con finas hierbas y un toque de brandy. “Con el paso de los años, hemos desarrollado muchos sabores diferentes: con una combinación exótica de Cointreau y naranja, o de vino de Oporto y avellana, aunque una de las más innovadoras es la de chile con Lemongrass [una hierba asiática utilizada para cocinar]. Tiene un sabor cítrico fresco que recuerda a la comida tailandesa”. Comercializan un total de 50 patés para todos los gustos, incluso para veganos.

Además de gracias a internet, este pequeño proyecto se ha hecho aún más grande con los reconocimientos, y no sólo al producto, sino también al modelo de gestión. 80 premios diferentes, que incluyen el Tenedor de Oro 2014 para Red Pesto Pate como la mejor especialidad de paté del pueblo galés.

Margaret eligió el nombre Patchwork porque le encantaba unir retales con distintas telas en su escaso tiempo libre, y así cubría sus primeros productos alimenticios, que creó con frascos de mermeladas. Hace nueve años, cambió la imagen de la compañía para actualizar esos envases tan caseros y convertirlos en unpackaging más cuidado. “Queríamos que cada paté dijera ‘aquí estoy, ¡cómeme!'”, bromea.

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