Veinte mil leguas de viaje submarino

Diez grandes destinos de buceo en el mundo y los principales de la Argentina. Consejos para iniciarse en el cada vez más popular “turismo subacuático”.

Buceo

Alguna vez pensó que el destino de sus vacaciones podría estar en el fondo del mar? Parece que cada vez más gente lo está haciendo, porque son cada vez más los que se animan a calzarse las patas de rana, las antiparras y los tubos a la espalda y sumergirse en un mundo fascinante.

No se trata de exigirse en exceso ni mucho menos de poner en riesgo la vida, sino de relajarse, dejarse guiar y conocer el mundo desde otro ángulo, experimentar su increíble belleza y la riqueza y variedad de la vida que alberga.

Si está pensando en lanzarse a conocer esta otra parte del mundo, la de los profundos silencios azules y la vida de interminables formas y colores, tenga en cuenta que las salidas siempre deben ser junto a un guía certificado y habiendo realizado el curso obligatorio para obtener el carnet de buceo que habilita a sumergirse en cualquier destino.

Luego sí, puede repasar la lista que aquí sugerimos, con algunos de los principales lugares del mundo para bucear. Después de todo este planeta, que paradójicamente se llama Tierra, está compuesto en un 70% por agua, así que animarse a las aguas es experimentar todo un mundo nuevo, complejo y fascinante.

Lembeh, Indonesia
No es un secreto que los mares del sudeste asiático albergan algunos de los mejores lugares del mundo para bucear, sobre todo en la zona conocida como “Triángulo de Coral”, entre los arrecifes del norte de Australia, Indonesia y Filipinas. Hay nada menos que unas 30.000 islas, con una impresionante fauna de distintos océanos. Allí, en Indonesia, se encuentra el estrecho de Lembeh, que separa la isla del mismo nombre de la zona de Bitung, considerado por muchos “el mejor lugar del mundo” para bucear. Las aguas cálidas permiten sumergirse largo tiempo, y los extraordinarios muros verticales de piedra y la belleza del fondo marino se combina con especies como el pez mandarín, minisepias de colores y el pulpo diminuto de anillos azules.
(www.buceoindonesia.com)
Cómo llegar. A Yakarta por TAM y Emirates, vía San Pablo y Dubai, desde $ 24.500. Para llegar a Bitung, volar de Jakarta a Manado (a una hora por tierra): desde US$ 600 ida y vuelta (Garuda Indonesia).

Gran Barrera de Coral, Australia
La famosa Gran Barrera de Coral australiana, esa que tanto amó y recorrió Jacques Cousteau, es el mayor arrecife de coral del planeta. Se extiende por unos 2.600 km desde el Mar del Coral, frente a la costa de Queensland, en el noreste de Australia, hasta el sur de Papúa Nueva Guinea, y puede ser distinguida desde el espacio. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1981, la Gran Barrera es conocida como “el animal vivo más grande del mundo”, porque consiste en la acumulación milenaria de esqueletos de colonias de corales, sobre la cual se encuentra una de las mayores concentraciones de biodiversidad del planeta: se estima que se pueden ver unas 1.800 especies de peces, 125 de tiburones y más de 5.000 de moluscos, además de unas 400 especies de coral. Incluso varias especies en peligro de extinción, como el dugongo –un raro mamífero marino– y la gran tortuga verde. Imperdible.
Cómo llegar.
De Buenos Aires a Cairns, vía Santiago de Chile, Auckland y Sidney (con LAN, Qantas y Tiger Airways), desde $ 33.303 ida y vuelta.

Bloody Bay, Islas Caimán
Las aguas cálidas y cristalinas del mar Caribe son el escenario ideal para maravillarse con el mundo submarino. Y un buen lugar es Islas Caimán, uno de los centros de buceo más populares de la zona. Caimán cuenta con casi 160 puntos de inmersión –la mayoría de ellos muy cerca de la costa–, que ofrecen desde escarpadas y profundas paredes de roca y corales de mil colores hasta barcos hundidos y arrecifes poco profundos repletos de bancos de peces. Uno de sus sitios más demandados es Stingray City, que suele ser mencionada como “la mejor inmersión a 4 metros del mundo”. Pero es especialmente famosa la zona de Bloody Bay, en la isla Pequeña Caimán, un arrecife con una pared vertical (Bloody Bay wall ) que se hunde en la oscuridad del océano a más de 1.800 metros de profundidad. Esta pequeña isla conserva una naturaleza mucho más virgen que su vecina mayor, ya que sólo cuenta con unos 150 habitantes y se accede en avioneta.
Cómo llegar. De Buenos Aires a George Town por Delta Airlines, vía Atlanta, desde $ 19.100 ida y vuelta.

Fernando de Noronha, Brasil
Delfines rotadores, tiburones nodriza, limón y de arrecife, tortugas verdes –que llegan cada año para desovar en Praia do Leão– e inmensas rayas, entre ellas, la bellísima raya jaspeada. A 340 km de las costas continentales de Brasil, las 21 islas que conforman el archipiélago de Fernando de Noronha son un impresionante santuario de vida que albergan el Parque Nacional Marino, verdadero paraíso para buceadores. Aquí las inmersiones alternan entre “dos mares”: el litoral que da hacia el continente se conoce como mar de dentro , y de diciembre a abril presenta vientos y oleaje fuerte. Pero está la otra costa, la que da al océano, el mar de fora , castigado por los vientos de mayo a noviembre. Hay puntos de buceo en ambas costas, así que todo el año es un buen momento. Además, todas las mañanas cientos de delfines rotadores se reúnen en la bahía de los Golfinhos, y aunque está prohibido acercarse en barco, se los ve fácilmente junto a las proas en cada salida, o saltando muy cerca de la playa.
Cómo llegar. De Buenos Aires a Fernando de Noronha con GOL, vía Recife, desde $ 8.095 ida y vuelta.

Sharm el-Sheij, Egipto
División –o unión– entre Africa y Asia, el mar Rojo es famoso por sus más de mil especies de peces y más de 200 de corales, muchas de las cuales sólo se ven aquí. El mar es en realidad un golfo del océano Indico de 2.200 km de longitud, más de 2.000 metros de profundidad y aguas ricas en nutrientes para alimentar corales. En las costas egipcias hacia este mar hay dos ciudades principales para practicar buceo y snorkel: Sharm el-Sheij y Hurghada. Muy cerca de la punta sur de la península del Sinaí, Sharm el-Sheij es una población creada por y para extranjeros, sin la historia de Egipto ni sus pirámides, pero con otros tesoros: extraordinarios arrecifes de coral, el estrecho de Tirán, tiburones ballena o martillo, el parque nacional de Ras Mohammed o el célebre buque inglés Thistlegorm, hundido aquí en 1941 por bombarderos alemanes. En el estrecho de Tirán, cuatro arrecifes con los jardines de coral más espectaculares del mar Rojo y paredes escarpadas que se pierden en la profundidad atraen a miles de buceadores, aunque las fuertes corrientes hacen que las inmersiones no sean de las más sencillas.
Cómo llegar.
A El Cairo vía San Pablo y Estambul con Turkish Airlines, desde $ 17.332 ida y vuelta. De allí a Sharm el-Sheij, Egypt Air, desde US$ 195 ida y vuelta.

Micronesia
Además de un país –Estados Federados de Micronesia–, comprende toda una región que incluye otras siete naciones, entre ellas Guam, Kiribati e Islas Marshall. Suman en total más de 2.000 pequeñas islas en el Pacífico sur, que se hacen llamar “el paraíso bajo el agua”, con decenas de sitios de inmersión. Pero el destino más buscado es sin dudas las islas Palaos, un archipiélago prístino en medio del océano. Desde la capital, Koror, la mayoría de las excursiones van al paso de Ngemelis, canal que atraviesa la principal barrera de arrecifes. Allí está el míticoBlue Corner , donde se suele practicar buceo con hook o “gancho” para fijarse al arrecife y resistir las corrientes con comodidad. Otro atractivo especial es el Lago de las medusas, con miles y miles de medusas sin células urticantes, por lo que se las puede tocar.
Cómo llegar. De Buenos Aires a Manila (Filipinas) por TAM y Emirates, $ 26.000 ida y vuelta. De allí a Koror (Palaos), US$ 685 ida y vuelta.

Islas Galápagos, Ecuador
Arrecifes de coral, leones marinos, distintas especies de rayas, anguilas jardineras, tortugas, iguanas marinas, tiburones martillo y los gigantescos tiburones ballena. Quedan muy pocos archipiélagos en el mundo librados de la pesca comercial como Galápagos, lo que permite sumergirse en un verdadero acuario natural en pleno Pacífico. La convergencia de las corrientes de Humboldt (del sudoeste) y de Panamá (del noreste) con la contracorriente de Cromwell (del oeste) hace que se puedan ver en un mismo día, por ejemplo, tiburones martillo y ballena, atunes, delfines y lobos marinos. Con una visibilidad promedio de 12 a 18 metros –máxima de 25– y una temperatura del agua de entre 14 y 26 grados, es el único lugar en el mundo donde se puede bucear con iguanas marinas. Y aunque hay sitios tranquilos, en general no es considerado un destino para principiantes, por las corrientes, la profundidad y la estructura de muchos sitios de inmersión. Una práctica habitual es el buceo “a la deriva”, arrastrado por la corriente, lo que requiere medidas de seguridad extra –como dispositivos de señalización de superficie– y experiencia en buceo con corrientes.
Cómo llegar. De Buenos Aires a Baltra por Tame, desde $ 7.468 ida y vuelta, vía Quito y Guayaquil.

Islas Maldivas
Son 1.190 islas en 26 atolones de origen coralino, en un área de 830 km de largo por 130 de ancho. La baja población –más de 800 de las islas están deshabitadas– y la ubicación aislada, lejos del continente y la contaminación, hacen de sus aguas cristalinas un enorme acuario natural. Hay al menos 75 islas con instalaciones turísticas, cada una con acceso a unos 40 puntos de buceo. Una de las inmersiones más famosas es en los canales ( karu ) que unen las lagunas formadas por los arrecifes con el mar abierto, donde “flotan” las mantarrayas filtrando los nutrientes con sus bocas abiertas. Los nombres ayudan a elegir el lugar: por ejemplo, uno de los puntos más famosos es Maaya thila , y thilaquiere decir arrecife que termina entre 8 y 10 metros bajo la superficie. Giri, en cambio, son los arrecifes que alcanzan la superficie o casi, y los faru , arrecifes alargados. Ante tanta variedad, una opción muy habitual aquí –como en muchos otros destinos– es contratar un safari de buceo, en cruceros que recorren distintas islas y atolones, deteniéndose en diferentes puntos de inmersión.
Cómo llegar. De Buenos Aires a Maldivas (aeropuerto Ibrahim Nasir) por Emirates, vía Río de Janeiro, Dubai y Sri Lanka, $ 27.488 ida y vuelta.

Cenotes de Yucatán, México
Cenote proviene del maya dzonot , que quiere decir “caverna con agua”. En la península de Yucatán, sur de México, hay casi 5.000 de estos ríos subterráneos de agua dulce creados durante miles de años por la erosión del agua sobre la piedra caliza. Para los mayas eran sagrados no sólo porque proporcionaban agua dulce, sino porque los consideraban entradas al inframundo y centros de comunión con los dioses. Muchos de estos cenotes son hoy grandes atracciones turísticas; otros están un poco más apartados de los circuitos masivos, así que hay mucho para elegir, aunque hay que tener en cuenta que no todos son adecuados para todos los buceadores. Se pueden ver carpas, bagres, levinas y peces habituados a la oscuridad, donde no hay fotosíntesis, como la dama blanca, un pez ciego, de un blanco casi transparente. Uno de los cenotes más recomendables es el famoso Dos Ojos, ya que si bien es muy visitado, también es muy grande –el tercero más grande del mundo– y es en realidad un sistema de cavernas y grutas que ofrece grandes paisajes y recovecos. En él se encontraron restos humanos de 13.500 años de antigüedad.
Cómo llegar. De Buenos Aires a Cancún por Avianca, vía Lima y Bogotá, desde $ 12.169 ida y vuelta.

Sistema de arrecifes, Belice
El Sistema Arrecifal Mesoamericano, también conocido como arrecife mesoamericano, es un arrecife de coral que se extiende por unos 1.000 kilómetros a lo largo de la costa caribeña de México, Belice, Guatemala y Honduras. Es el mayor arrecife de coral en América y el segundo más grande del mundo después de la Gran barrera de coral australiana, con decenas de sitios de inmersión entre coloridos peces y corales. Pero además, Belice da una oportunidad única en el mundo, que es la de explorar el famoso Gran agujero azul, un impresionante cilindro de 300 metros de diámetro que se hunde 145 metros en medio del arrecife faro (lighthouse reef ), a unos 96 km de tierra firme, entre meros gigantes y varias especies de tiburones. Uno de los sitios preferidos nada menos que por Jacques Cousteau.

Cómo llegar.
De Buenos Aires a ciudad de Belice por Avianca, vía Lima y San Salvador, desde $ 17.115 ida y vuelta.

EN LA ARGENTINA

El canal de Beagle, los Esteros del Iberá, el lago Nahuel Huapi o el bosque sumergido de Villa Traful son lagunos escenarios en los que se puede bucear en la Argentina. Sin embargo, la “capital nacional del buceo” es Puerto Madryn, en la provincia de Chubut, y es el lugar más indicado para dar las primeras brazadas en esta actividad. Los atractivos del lugar los descubrió el experimentado buceador francés Jules Rossi, quien en la década del 50 recorrió la costa atlántica buscando sitios para este deporte, y aquí se quedó. Hoy, el buceo y el snorkel son dos de las actividades que más practican los turistas en el golfo Nuevo, tanto desde Madryn como desde Puerto Pirámides, en la península Valdés. Varias son las razones: en primer lugar, las aguas templadas -unos 14°C en invierno y 18 en verano- y transparentes, que permiten una muy buena visibilidad. En segundo lugar, los escenarios naturales que ofrece el golfo y que se enriquecieron con parques artificiales; y en tercero, pero no menos importante, la variedad de fauna de estas aguas; desde meros o salmones hasta estrellas de mar, anémonas, cangrejos, pulpos, delfines. Además, Madryn es uno de los pocos sitios en el mundo donde se puede vivir la inolvidable experiencia de bucear con lobos marinos. Ocho operadores ofrecen hoy salidas de buceo, tanto de bautismo, para iniciarse, como para más avanzados, y cuentan con buzos de experiencia.

Cómo llegar. Andes Líneas Aéreas vuela directo de Aeroparque (desde $ 3.563 ida y vuelta).
Cuánto cuesta. Bautismo submarino, desde $ 700; buceo con lobos marinos, desde $ 1.000.

EL MIRADOR

Una actividad segura y familiar

Lo primero que tiene que tener en cuenta quien esté dudando en iniciarse en la aventura submarina es que, si no lo hace, se pierde nada menos que el 70% de nuestro planeta. Se pierde la posibilidad de conocer “otro mundo”, porque debajo del agua todo es nuevo y diferente. Una vez decidido, tiene que tener en cuenta que es importante hacer el curso en una escuela reconocida, que esté certificada por Prefectura Naval Argentina y por una certificadora global, como SSI (Scuba Schools International) o PADI (Professional Association of Diving Instructors), las más conocidas en el mundo. En Argentina, por ejemplo, hay 25 centros de SSI, y en ellos, el año pasado más de tres mil personas hicieron el curso inicial. Ese curso se llama Open Water y habilita a bucear hasta 18 metros de profundidad en todo el mundo. La certificación es de por vida (se recomienda una revisión cada seis meses sin bucear) y el 90% de quienes lo hacen regresan por un segundo curso, de especialidades: buceo nocturno, a más de 18 metros, en naufragios, etc. Además de permitirnos descubrir un mundo maravilloso, el buceo es una actividad segura e integradora, porque se hace mucho en familia. Los chicos pueden bucear desde lo 6 o 7 años y son los que más se entusiasman, aunque pueden obtener una primera certificación a partir de los 10 años, para bucear hasta 14 metros de profundidad acompañados por un adulto. Quien dude, que se acerque a un centro certificado y tome una clase de prueba, no se va a arrepentir. Yo comencé casi de casualidad hace 15 años, y le dediqué toda mi vida.

Cristian Gallenti
Director de Diving Center y presidente de Scuba Schools International Argentina

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