Villa Cura Brochero: tras la huella del primer santo argentino

A cada paso se hacen presentes el legado espiritual del “Cura Gaucho”. Pasado colonial y rastros de cultura prehispánica se combinan con un marco natural de gran belleza.

Villa Cura Brochero: tras la huella del primer santo argentino
Villa Cura Brochero: tras la huella del primer santo argentino

Apenas separada de Mina Clavero por unos pocos kilómetros Villa Cura Brochero (Provincia de Córdoba) ofrece un contraste interesante: ni siquiera la temporada de verano altera demasiado la tranquilidad de esta villa serrana, donde todo sucede alrededor de su plaza Centenario o a orillas del río Panaholma, y donde los días parecen durar más…

La localidad, además de las bondades del río Panaholma, cuenta también con el orgullo de haber sido testigo de la obra cristiana del “Cura Gaucho”, José Gabriel del Rosario Brochero, quien este año será canonizado por el papa Francisco. Los habitantes de la Villa se sienten orgullosos de vivir donde trabajó el primer santo argentino.

Ubicada a ubicada a 140 km de la ciudad de Córdoba Capital, Villa Cura Brochero es dueña de un patrimonio cultural muy rico, ligado no sólo a este pueblo sino a todo el Valle de Traslasierra. De reconocida belleza paisajística, Villa Cura Brochero fue fundada por Francisco Aguirre, sacerdote del clero secular, el 29 de septiembre de 1864, sobre tierras que pertenecieran a la Estancia San Lorenzo. Se la llamó Villa del Tránsito, en honor a su Patrona, la Virgen del Tránsito.

En 1916, el entonces gobernador de Córdoba, Ramón J. Cárcano, dispuso el cambio de su denominación por el de Villa Cura Brochero al conmemorarse el segundo aniversario de la muerte del sacerdote, quien se radicó en esta localidad en la década de 1870 e inmediatamente comenzó a trabajar por la conversión religiosa de los lugareños y el progreso de la zona.

La construcción de una Casa de Ejercicios Espirituales; un Colegio de Niñas; un Camino Carretero en el Valle del Oeste; un Acueducto en el paraje Los Chiflones; canales de riego, extensión de acequias, establecimiento de molinos y hasta escuelas, son algunas de las obras que este religioso dejó como legado en la comunidad que lleva su nombre. Por eso, el 16 de marzo es la fecha más importante del calendario del pueblo, ya que se conmemora el nacimiento del futuro santo con diferentes actividades culturales y religiosas que culminan con una multitudinaria misa en honor al Cura.

Uno de los principales atractivos de este poblado es su manso río Panaholma, visitado por cientos de turistas durante el verano, que se distingue por sus aguas meso termales y con propiedades curativas. Museos, balnearios, trekking, rappel, cabalgatas, completan la oferta turística de esta tranquila localidad cordobesa.

La Iglesia parroquial Nuestra Señora del Tránsito es el sitio ideal para empezar a seguir las huellas del beato Brochero. Se comenzó a construir en 1864 y el cura Brochero fue uno de los grandes impulsores para que finalizara la obra. No pudo verla terminada, pero fue sepultado allí el 2 de agosto de 1994, convertido en un gran sitio de peregrinación desde la beatificación del cura, en 2003. Junto a su tumba, se colocaron 12 cruces en la capilla y símbolos en el altar realizados por el artesano Atilio López con arcilla de la región.

Los objetos que pertenecieron al cura fueron reunidos en la Casa de Ejercicios Espirituales, que pronto se convirtió en un lugar de peregrinación para fieles y turistas. Fue así que, en 1954, el recién creado Instituto Brocheriano creó el museo en honor al Cura Gaucho (Calle 25 de Mayo 36). Otro de los rincones que recuerda al beato es el monumento de bronce ubicado frente a este museo, obra del escultor Alejandro Perekrest, a cuyo pie tres bajorrelieves en bronce reproducen momentos de la vida del religioso. (Más información en la web: www.villacurabrochero.gov.ar).

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